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Economista. Participó en el V Festival Internacional de Poesía de El Salvador.

Blog: Nunca falta alguien que sobre

 

* * *

Quiero poner a prueba este cuerpo que deambula
quiero saber si revive su piel de fantasmas

No puedes evitar ser una de mis heridas
porque no hay luciérnagas que brillen sin cegarme
no hay insectos que no rodeen los cementerios 
y no hay bestias que no busquen mi sangre

pero mis heridas tienen un llanto sordo
porque no hay palabra para decir adiós que no sea adiós
y no hay maneras de despedir a la muerte

quiero ser la asesina de mí misma
quiero ser el abismo en tus ojos cuando duermes
quiero salir a cazar monstruos y contarte secretos
quiero encontrar trescientos mil árboles que no caigan en los bosques y que lleven la música en sus hojas
quiero matar a los pájaros
quiero regresar a tu cama todas las noches y robarte el aliento
quiero envolverte entre las sábanas y engañar a la noche

Y entonces explicarte que las vidas son demasiado pequeñas como para despertarlas todos los días
que mi sangre se angustia por las venas que aún no duermen
preguntarte por la marea que dejaste detrás de tu mirada
y por la arena que encerraste en tus manos
Invitarte a construir un castillo mientras la sábana aún cae sobre tu rostro

Y podré morir al amanecer
cuando todo y nada haya acabado
y aún me quede el infinito de saberte menos vivo y más cerca de mi muerte

 

Fragmento sin título

¿Por qué permitir entonces que el corazón derrame sonrisas en lugar de garras?

Envidio la libertad de las piedras que no aceptan los sobornos de los vientos

Y amo la tristeza de las manos que no han de conocerme

 

Hay un bosque de luciérnagas donde nunca es otoño

donde espero que caigan sonrisas en lugar de hojas

pero no hay más lluvia que un río seco

no hay más ruido que el eco de una rosa

y el aroma de las flores no es eterno

 

no hay vientos que lleven los nombres que nunca se dijeron

no hay piedras que impidan el olvido del silencio

no hay nada en este lugar

sólo rabias que buscan alejarse de las montañas.

 

las margaritas huyen siempre de nuestras habitaciones

y nuestras yugulares buscan la punzante angustia

no hay aquí mérito para las cobardes

no hay consuelo para las que no dejamos de querer

 

Y siempre hay heridas que saben a mar

y siempre arden las angustias en las manos

las manos que deshacen lo que no han construido

 

Buscamos querer querer

Buscamos ser las hijas de todos

buscamos ser las madres de todos

 

 

nos deshacemos de las cenizas que no incendiamos

no queremos volver al genésis de la lluvia

pero no podemos salvar al invierno del invierno

no podemos hacer un verano de martillos

 

Nos reservamos la seguridad de ser la orilla afilada de un abismo

sin ser el abismo

 

 Podemos descifrar la alegría de los de demás

Y ser las que no lloran

 

Sabemos que la alegría se vierte en gotas

y que la lluvia no es para siempre

 

No sabemos que la luna no existe más que en nuestra cabeza

Y pensamos que es una estrella

 

no sabemos repetir los nuncas

ni dejarnos de la lágrima que aún no ha nacido

 

Vamos quitando las piedras para volverlas a colocar en su sitio

Hijas de Sísifo para la derrota de la montaña

no queremos llenar el mundo sólo de pasto

2007

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Poemas anteriores

***
Parecés la tierra que acaricia los pasos
brisa que sube y me despeina

Parecés la hormiga que me recorre el cuello
sentimiento de lo que apenas viene

Parecés la sábana escondida entre las piernas
noches de insomnio y de viento

Parecés la gota que aún no llueve
terciopelo de la humedad que corroe

Parecés el pestañeo para no ver las cosas
y dejarle la luz a los ojos cerrados

Aparecés

 

***
el camino se inunda de ecos
la piel cede a la culpa

sin regresos
las miradas se bifurcan
 

frío
ruido

rencor

2006


Ana Escoto.
 

       

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