Claudia Sánchez
?Sandra Aguilar
?William Alfaro
?Moris Aldana
?
Teresa Andrade
?Judith Barrientos
?Renato Buezo
?
Salvador Canjura

?Nathaly Castillo
?Herberth Cea
?Gerardo Chávez
?Ana Escoto
?René Figueroa
?Samia Gabriel
?Carlos Guardado
?Nancy Gutiérrez
?Roger Guzmán
?Luis Hernández
?Ricardo Hernández
?Lorena Juárez
?Yuleana Juárez
?Claudio López
?
Krisma Mancía

?Roxana Meléndez
?Rafael Menjívar Ochoa
?Vanessa Núñez Hándal
?Nelson Ochoa
?Vilma Osorio
?Denise Phé Funchal
?Loida Pineda
?Tania Pleitez
?Alberto Quiñónez
?Claudia Sánchez
?Enrique Soria
?Georgina Vanegas
?Santiago Vásquez
?Mario Zetino

AMIGOS DE CASA

TALLER LITERARIO

PÁGINA PRINCIPAL

Periodista y empresaria. Guatemala.

Blog: Claudia Sánchez y Escritores... a lo mejor

 

LA PARED
El hoyo en la pared se hacía más profundo. Aquel material arcilloso salía cada vez más a la luz.
Tenemos que arreglar esa pared, le dijo su mujer a Emilio, no le da buen aspecto a la casa.
Emilio no deseaba reparar la pared. También había una lámpara en el estudio que necesitaba arreglo, un piano que cada vez que lo tocaban desafinaba, una mesa de noche en forma de luna que tenía una pata floja y una puerta que cuando se abría erizaba la piel.
Siempre justificaba que su trabajo no le dejaba tiempo libre. Por años había ejercido el oficio de muralista, trabajo que lo apasionaba.
El agujero en la pared ya estaba cuando habitaron la casa; lo curioso es que cada vez se hacía más grande. La casa era un legado de los tatarabuelos de Emilio.
Su mujer creía que allí habitaba una rata, y que cada día engordaba tanto que le costaba entrar.
Ese día fatal su mujer le habló a Don Cristóbal para que arreglara el hoyo porque quería agradar a su marido
Cuando Emilio llegó y vio tapado el hoyo, perdió la inteligencia y se transformó en un animal feroz en busca de su víctima.
–¿Dónde estás, maldita mujer? ¿Quién te dio la autorización de tapar ese agujero?
Esa noche la golpeó con toda su furia.


Su mujer espero acurrucada en el baño a que amaneciera; ello le traería nuevos vientos y le haría sentir mejor.
Después de aquel incidente, ella no dijo nada; como buena hija que era, había aprendido muy bien con su madre que cuando uno es la causante del enojo del marido hay que tratar de congraciarse con él lo más pronto posible. Recordó que su madre usaba paños de agua tibia y fría para bajar la hinchazón de los hematomas, y se daba un buen baño con agua tibia y hojas de naranjo. Siguió el ejemplo y pidió disculpas a Emilio por aquella estupidez; nunca más haría algo sin consultarle antes.
Días después notó otro hoyo en la pared de la habitación; era más pequeño.
Emilio estaba tranquilo. No le había costado trabajo abrir un nuevo agujero; su oficio se lo facilitaba. Lo único que le incomodaba un poco era el sabor; era diferente, quizá porque el hoyo era nuevo y por ello no sabía igual al que estaba cuando llegaron a habitar la casa.
Con el tiempo se acostumbraría y, cuando muriera, dejaría el legado a sus hijos y nietos, quienes heredarían el hábito de comer paredes.


No hay foto de Claudia Sánchez
 

       

Web Hosting provisto por ColegioWeb.Com
La Clase más brillante en Internet