Gerardo Chávez
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Estudiante de bachillerato.

El poema que se reproduce a continuación se publicó en la Revista de la Universidad de San Carlos, en una microantología de poetas salvadoreños, junto a Alfonso Kijadurías y David Escobar Galindo.

 

HÉROE SIN TÍTULO
Lunes.
Un héroe se levanta en el pie izquierdo.
Hurga en el refrigerador algo de comer.
Se obliga a no pensar en el futuro de las dos horas siguientes.
Un héroe se arranca los cabellos pensando frente al espejo qué ropa le ajusta más,
qué peinado le hará parecer menos calvo,
qué faja lo hará ver menos gordo. Un héroe
sale a la calle y se enfrenta con el mundo.
Se pierde en el sumiso océano de personas particulares.
Empieza a buscar
una ruta 33 para huir de su cueva,
de aquella selva desconocida perdida en los trasfondos sociales televisivos,
en aquellos canales blanco y negro que nadie quiere ver ahora,
en aquellos canales blanco y negro que sólo llegan a colores si uno muere.
Un héroe llega a una parada en un mundo desconocido,
decide sentarse para tomarse un lapso de aire y nutrir
los tristes pulmones que le quedan al llegar a su trabajo contaminado.
Un héroe
muestra las apariencias.
Decide engañar con lo que no es a todas las musas vestidas de terciopelo,
a la luna, al sol,
a la misma tormenta decide abocarse para buscar la respuesta del ser amado.
Decide caminar hacia el siguiente cubículo
y hundirse en muchas esperas para hablar entre miles y millones de personas.
Al fin,
un héroe regresa a su casa
para seguirse hundiendo en un trasfondo social
con la vieja televisión blanco y negro.

Martes:
un héroe se levanta.
Miércoles:
un héroe se vuelve a parar.
Jueves, viernes:
la misma historia de nunca jamás.
Domingo:
un héroe decide no levantarse,
no hundirse en un trasfondo social,
no hundirse en charlas para mantenerse ahí.
Prefiere perderse junto con los canales en blanco y en negro
y camina, y se hunde, y se levanta. Un héroe
llega a una cuesta para suicidio;
prefiere sacrificarse para que los colores de su televisor vuelvan a cambiar,
hundirse en un blanco y negro con azul,
ser influenciado por una reportera color café.

Tomar su café blanco.
Tomar su café negro.

Saltar del abismo y terminar con todo lo pasado.
Acabar con todas sus tormentas.
Iniciar como con un año nuevo.
O seguir en una silla,
en un jardín,
nutriendo sus pulmones porque están contaminados
y esperar una visita que jamás llegara. Un héroe
decide saltar al abismo multicolor,
decide cambiar los canales de su televisor.

Tomar el blanco.
Olvidar lo negro.

Dejar las esperas para después
y jugarse la vida en una ruleta para ganar.
Lunes:
un héroe se levanta
y otra vez se vuelve a empezar su travesía semanal.
Un héroe ayer se jugo la vida en una ruleta.
Se tiró a los abismos.
Se ganó la felicidad con un disparo.
Le dio la razón a la reportera color café y al fin
su semana acabó.
Ya no está en un jardín.
Ahora está en un lunes.
Ahora está en un martes.
Ahora está en un jueves.
Ahora la historia de un héroe
termina en un domingo,
en una pantalla de tres colores.
Terminó
en la ahora simple televisión blanco y negro que estaba allí
desde un principio.


Gerardo Chávez
 

       

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