| Mercadóloga.
* * *
Fuego, agua, frío, calor
Ahogados en las paredes de mi cuerpo
Cristal y escarcha
Me pudre, me envenena, me purifica.
Ahora mi sangre es una savia negra
Como la noche que envuelve al sol más anciano
No puedo dejar que se desborde
Antes, debo seguir guardando silencio.
* * *
La noche implacable me llevó un telegrama
Nacido del mismo puño que ahogó mi sueño
El mensaje no es distinto de los que se empolvan sobre el buró.
A esta hora comienzo a morir
La noche no entiende que no es bienvenida
Y muero y me pierdo en mi desierto interior
Buscando al mismo grillo que desesperaba mis párpados
A esta hora comienzo a morir
La luna me intimida
Observa triste como desfallezco
Piensa que tiene algo que ver con mi llanto
Pobre luna
Nos parecemos tanto
Muérete muerte
Muérete noche
Muérete grillo
Necesito dormir un rato
* * *
Viento
Mensajero de glaciares y de mares y montañas
Arranca las palabras de su boca
Y tráemelas envueltas en papel de regalo
Visita su casa, su jardín y sus flores
Tráeme los aromas de sus cosas e intenciones
Trae los sonidos de sus dedos y miserias.
Misionero
Cómplice de mis gemidos
Vuelve hacia allá y no regreses con las alas vacías
Castígale los sentidos y arremolina sus dudas
Crispa sus cabellos
Desfigura su gesto
Mueve la brújula que lo guía
Y haz que se pierda como yo me he perdido.
* * *
Hoy las mariposas cambiaron sus alas
Y visten los colores de la tierra
Ya no revolotean en los rosales
Ni juegan como colegialas
Las mariposas están llorando
Cambiaron su aleteo por un murmullo como de lluvia
Las mariposas quieren morir.
Y viene de nuevo la noche
¿Qué hacer para que te vayas?
Duerme tú también o vete
Te estarán extrañando en algún sitio
Pero aquí nadie te extraña.
Suelta el velo que te cubre
Abandona tu luto
No contagies, no mires, no vuelvas
Descansa y deja que el día ilumine y brille
Descansa por fin o cambia tu turno
Apaga tu sombra.
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